Copalita, Huatulco, Oaxaca. Los mareños precoloniales del Ajujl’aimo’ (Casa del Lagarto)

Junto a la desembocadura del río Copalita se encuentran evidencias de ocupación humana con una antigüedad de poco más de 2 500 años; como testimonio de la presencia de los primeros habitantes en Huatulco, en la zona de aluvión hay un basamento piramidal llamado Templo de la Serpiente, así como cuatro plataformas que integran el juego de pelota y la Acrópolis, que alcanza una altura de 24 m y conserva un gran número de estelas sin pintura o grabado. Al suroeste y oeste del centro cívico-ceremonial se encuentran cuatro unidades habitacionales sobre lomeríos terraceados.

Se calcula que desde el Preclásico Medio-Tardío (1500 a.C.-200 d.C.), en la Bocana del río Copalita la población ocupaba la mayor parte de las elevaciones naturales inmediatas al mar y la desembocadura del río. Aproximadamente a finales del Clásico Temprano (600 d.C.) el lugar contaba con una plaza rodeada de edificios e incluía un juego de pelota. Hacia el año 1100 d.C., la región estuvo sujeta a Tututepec, al que se le tributaba, entre otras cosas, oro en polvo. El asentamiento tiene alrededor de 36 ha.

El área cívico-ceremonial está conformada por la Acrópolis, el juego de pelota y el Templo de la Serpiente. Durante las exploraciones se localizaron dos fragmentos de piedra grabados, los cuales representan cabezas de serpiente, razón por la cual se le llamó al edificio Templo de la Serpiente. Esos objetos se asocian con la serpientelagarto vinculada con el agua, el nacimiento y la fertilidad. El edificio está construido sobre un terreno acuoso, lo cual provoca que durante la temporada de lluvias el nivel freático suba y se vea rodeado de agua, simulando un islote.

El juego de pelota, conformado por cuatro estructuras con orientación norte-sur, mide 28 por 43 m y el patio del juego es de 3 por 20 m. En el cabezal norte se encuentra una piedra grabada al centro con el numeral 4; la piedra ve hacia el interior del juego de pelota, donde, también en la parte inferior central de una estructura, se halló una piedra grabada con un glifo fitomorfo (fig. 4), la cual pudo ser una piedra reutilizada –que fue traída de otro lugar– que fungió como elemento fundacional del nuevo sitio.

Imagen: En los acantilados que dominan la desembocadura del río Copalita hay una plataforma donde se localizó una estela. Desde este punto se ven las aguas del océano Pacífico, la cuenca del río Copalita y las montañas de la sierra zapoteca del sur. Faro mirador o Piedra Vigía. La Bocana del Río Copalita, Oaxaca. Foto: Irene Alarcón.

Raúl Noé Matadamas Díaz. Arqueólogo por la Universidad Veracruzana. Investigador del Centro INAH Oaxaca. Coordinador del “Proyecto arqueológico Bocana del Río Copalita”, Huatulco, Oaxaca, 1997-2017

Irene Alarcón Hernández. Arqueóloga por la Universidad Veracruzana. Ha colaborado en salvamentos arqueológicos y rescates arqueológicos del Centro INAH Oaxaca. Colaboradora del “Proyecto arqueológico Bocana del Río Copalita”, Huatulco, Oaxaca, 2005-2016.

Matadamas Díaz, Raúl Noé  e Irene Alarcón Hernández “Copalita, Huatulco, Oaxaca. Los mareños precoloniales del Ajujl’aimo’ (Casa del Lagarto)”, Arqueología Mexicana, núm. 147, pp. 52-56.

Por RAÚL NOÉ MATADAMAS DÍAZ, IRENE ALARCÓN HERNÁNDEZ

FOTO: IRENE ALARCÓN.

Créditos: arqueologiamexicana.mx

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